Vendrán tiempos prodigiosos, con grandes nubes del color del arco iris que despertarán a la gente por el profundo olor a flores y alegría.
Desde ese día y para siempre ya no habrá, nunca más, calle oscura, lluvia inclemente ni soledades estériles; y cada niño tendrá el regalo que soñó envuelto en piel de fantasías, fina y transparente, atado con un cordel dorado en forma de esperanza.
Entonces no habrá presente más importante que un abrazo sencillo y sincero ni ofrenda más preciada que una sola sonrisa de quien sea en cualquier lugar del planeta.
Lo juro...
1986)
Juan Ramón Pérez